NESTOR, EL EXITOSO

No cabe ninguna duda de que Néstor Kirchner es un tipo exitoso ¿Alguien se anima a decir lo contrario? Es tan exitoso, que su capacidad no sólo quedó demostrada en lo político, también en lo personal. El ex presidente de los argentinos comenzó su carrera como abogado allá a mediados de la década de los 70, en plena etapa de la dictadura que hoy tanto castiga. Sin embargo, dejó de ejercer su profesión en 1983, con el advenimiento de la democracia. Es de admirar, entonces, cómo en tan poco tiempo generó una fortuna semejante, calculada hoy, pesos más, pesos menos, en 11 millones de dólares según su última declaración jurada. Conclusión, o fue muy hábil en los 7 u 8 años que ejerció como abogado en una modesta provincia como Santa Cruz, o los años de la dictadura no fueron tan malos, por lo menos para él, por que sería muy difícil que se haya enriquecido de tal manera con un mísero sueldo de Intendente o Gobernador. Hablando de esos años... ya que el señor Néstor Kirchner trabajó tanto en esa época, ¿a cuántos compañeros montoneros y de la Juventud Peronista que eran perseguidos habrá defendido en su estudio jurídico en esos años donde creció su fortuna? A ninguno, y pensar que hoy se llena la boca hablando de las persecuciones de los 70, mientras él y su esposa adquirían propiedades que ejecutaban gracias a la circular 1.050. Pero hoy sería bueno hablar más del presente que del pasado, aunque como Presidente —sí, como Presidente, el real— Néstor Kirchner siempre pide que tengamos memoria, es difícil no recordar; tal es así, que otra vez vinieron a nuestra memoria palabras que la mayoría de los argentinos habíamos olvidado, como "agitadores", "conspiradores", "desestabilizadores" y una muy pero muy fea, "golpistas", palabra esta que, para hacer honor a la verdad le sienta mejor a los justicialistas que a nadie. En uno de los peores discursos que se haya oído en años, el Gobernador de la Provincia del Chaco, Jorge Capitanich, quien en el año 2001 presentó un proyecto de ley, el 7.503 que pretendía eliminar las retenciones, acusó además de "mentirosos", "intolerantes" y "prepotentes" a los representantes de las entidades agropecuarias y productores rurales en general, de golpistas, comparando esta situación con los golpes de Estado de 1930, 1955 y 1976. Evidentemente, el señor Capitanich no recuerda que el General Perón participó del golpe de Estado de 1943 pero, para no ir tan lejos en la historia, habría que recordarle a él, y a la inmensa mayoría de los Justicialistas, que en 1955 más del 60% estaba de acuerdo con el derrocamiento del decadente gobierno dictatorial de Juan Domingo Perón, y en 1976 más del 80% de la población estaba de acuerdo con el derrocamiento del gobierno, o desgobierno, mejor dicho, de Isabelita. Esa aprobación de la mayoría de la población no fue más que producto de los errores y desaciertos de los propios peronistas, por si no lo sabe. Algo parecido sucede hoy, en relación al descontento y desaprobación a los errores que comete el gobierno, pero con una pequeña gran diferencia, y es que hoy prácticamente nadie aprueba la idea de un golpe de estado. Evidentemente los argentinos aprendimos la lección, salvo ellos, los del Frente Para la Victoria, porque sólo en la mente de ellos se agitan los fantasmas golpistas. Aunque en realidad, esas expresiones, son más una burda estrategia para invertir la carga de la prueba, y hacerse ver como víctimas, en lugar de lo que verdaderamente son, victimarios. De todas maneras, no sería nada raro que siempre estén pensando en golpes, ya que si hay políticos que tienen experiencia en hacer golpes y pasar desapercibidos, son los peronistas, como lo hicieron con Arturo Frondizi, Arturo Ilia y el mismo Adolfo Rodríguez Saá. Pero los mejores golpes perpetrados por los peronistas —siempre de forma indirecta, por supuesto— sin que se los acuse, fueron el que le hicieron a Raúl Alfonsín, (de quien debemos reconocer que hizo méritos suficientes para irse antes del gobierno) boicoteándole absolutamente todo, realizando una cantidad de inusitada de huelgas y dándole el golpe de gracia enviando a Domingo Cavallo a los EEUU para hacer lobby contra el gobierno. Aunque sin dudas, el premio mayor lo obtuvieron con el golpe perpetrado a Fernando de la Rúa, quien al igual que Alfonsín, acumuló méritos mas que suficientes como para huir despavorido del gobierno. Evidentemente, el gobernador Jorge Capitanich no sabe que los saqueos que produjeron el principio del fin fueron organizados por "alguien" o "algunos" que querían voltear al gobierno. ¿Qué pensará el Sr. Capitanich sobre los hechos ocurridos en diciembre de 2001? ¿Pensará que ese golpe de Estado fue justificado? ¿Por qué cuando se trata de otros se piensa de una manera y cuando se trata de ellos siempre está mal? ¿Los peronistas no tienen ninguna responsabilidad? ¿Cuándo el golpe es a otros está bien y cuando las víctimas son ellos está mal? De todas maneras, el intento de instalar en la opinión pública la idea de un "golpe" no es más que una de las tantas trapisondas del kirchnerismo, que no es ni más ni menos que tratar de crear permanentemente un enemigo, que casi siempre no existe. Como dijimos al principio, Néstor Kirchner en un tipo exitoso, tan exitoso que no sólo logró acceder a la presidencia de la Nación con apenas el 22% de los votos, sino que además logró convertir en Presidente a su esposa con menos del 30% de votos reales del padrón electoral. Pero como dicen en el campo, "al mejor cazador se le escapa la liebre", y daría la sensación de que esta vez a Kirchner se le está escapando la liebre, porque parece ser que todavía no se dio cuenta que su verdadero enemigo no son los productores rurales. La gente del campo lo único que está haciendo es reclamar por lo que le corresponde. Lo peor, algo de lo que parece el oficialismo no haberse percatado, es que el verdadero enemigo es el peronismo que no responde al Frente Para la Victoria. Y esos, de golpes, saben mucho.
Publicado por: www.periodicotribuna.com.ar mayo 2008