ENTREVISTA AL PRESIDENTE DEL INTI

"EL CHACARERO PRETENDE RESOLVER SUS PROBLEMAS REDUCIENDO LAS RETENCIONES"

El Ingeniero Enrique Martínez es el presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), organismo de referencia en materia de transferencia de tecnología industrial que depende del Poder Ejecutivo Nacional, a través de la Secretaría de Industria.
Ingeniero químico, Enrique Martínez está a cargo de la presidencia del INTI desde noviembre de 2002 y tiene una idea muy acabada en relación al conflicto agropecuario.

-Periodista: ¿Cuál es su opinión acerca de las retenciones en general y de la suba del 44% a partir del 11 de marzo a la soja, en particular?

-Ing. Martínez: El origen de las retenciones tiene que ver con un hecho que, la verdad, no se discute nunca, ya que la posesión de la tierra per se origina una renta, cosa que no se da en una actividad industrial o en una actividad de servicio. Usted puede tener una hermosísima industria, pero si está parada no obtiene ningún beneficio, y si la ofrece en alquiler probablemente nadie la alquile. En cambio en el campo, como es un bien finito, ya que no se puede expandir, disponer de la tierra es disponer de un privilegio en materia productiva, y eso hace que quien lo explote en forma directa, o lo otorgue a terceros, obtenga una renta; esa renta está asociada a la productividad de la tierra y/o a los precios de producción; si esos precios se disparan muy por encima de los costos de producción se obtiene un beneficio importante que pasa a ser calificable de “renta extraordinaria”, y de allí la lógica de aplicar retenciones a la exportación de esos bienes, que cumple un a doble función: apropiarse de parte de la renta por ser extraordinaria para beneficio común y, además, como los bienes que produce el campo son alimentos, controlar que esos precios no se trasladen al mercado interno y provoquen inflación o una caída del consumo general. Si usted me permite, el tema se dispara hacia más y más retenciones asociado a dos cosas: a un aumento sustancial de los precios, y a la necesidad de establecer retenciones importantes y compensaciones complementarias para diferenciar a los productores grandes de los chicos, por que al tener un renta tan alta la tierra, han ingresado capitales muy importantes que desplazan a los productores pequeños en su capacidad de tomar tierras en arrendamiento, y eso hace que los costos de los productores pequeños sean los más castigados.
Yo creo que en la protesta actual, la posición más claramente defendible es la del productor que tiene 20 ó 30 hectáreas suyas y arrienda 70, 80 ó 100 hectáreas del abogado, el médico o el comerciante del pueblo que las compró como refugio de valor y nunca tuvo intención de producir en ellas sino darlas en arriendo y hoy, el chacarero local, se ve desplazado por un fondo de inversión que arrienda esas tierras a 500 dólares la hectárea pagando por adelantado y no dándole posibilidad a ese chacarero a que las arriende.
Esa es la clara situación de la distorsión de la estructura productiva que se ha generado que, por razones culturales y políticas que se me escapan, el chacarero pretende resolver reduciendo las retenciones en lugar de reducir el ingreso que el fondo toma, que es una discusión que hay que dar a través de la modificación de las normas de arrendamiento, o sea, todos los mecanismos con que se pueda conseguir que el capital financiero pierda terreno respecto de los arrendatarios naturales de la tierra que son los que trabajan la tierra con sus propios medios.

-Pero en este problema hay varias aristas, que son políticas, sociales y la económica, que es la central, y precisamente, lo que esto generó que el que más se queje sea el pequeño y el mediano productor, que se está viendo perjudicado por una retención del 44%, que dicho sea de paso, no existe en ninguna parte del mundo, de hecho en muchos países la actividad rural se subvenciona.

-Déjeme comparar dos números, por que un pequeño productor arrendatario tiene dos grandes deducciones de ingreso, la retención y el arrendamiento. El arrendamiento hoy, de un campo de soja, cuesta en una buena zona, entre 18 y 20 quintales por hectárea, cuando esa zona puede producir hasta 35 quintales por hectárea; es claramente más del 50% la producción. Estas cifras, como arrendamiento, no tienen nada que ver con los valores históricos, y hacen que hoy, la tierra, ya no sea solo un refugio de valor, sino que es un refugio de valor y un bien de renta de calidad superior a un departamento en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires.

-Pero estos números sólo se conjugan con el precio de la soja, que es una situación extraordinaria que deviene de un contexto internacional donde su precio aumentó sustancialmente, ya que hoy el valor en el exterior por tonelada supera los 500 dólares, cuando en el 200-2001 era menor a 100 dólares, y si lo traducimos a pesos, hoy el valor es de 1.500 pesos y antes menos de 90 pesos.

-Sí, es correcto, ¿Pero quien se ha quedado con esa diferencia? yo coincido en que el chacarero es quien con menos diferencia se ha quedado…

-Pero este boom de la soja comenzó a partir de la devaluación, y si nos retrotraemos y hacemos un poco de memoria, vemos que quien impulsó este modelo fue el mismo Néstor Kirchner para recaudar más.

-La devaluación, en realidad, fue para recuperar la rentabilidad del campo. Cuando se devaluó, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, el campo estaba absolutamente fundido, gracias al 1 a 1, y después de la devaluación vino el aumento de los precios internacionales, y esto es una bonanza para la economía argentina, y está provocado por el aumento de la demanda de China, India y la producción de biocombustibles que ha provocado una distorsión de la producción de los granos en el mundo, a favor de los productores de cereales. Esa bonanza intenta ser repartida entre el chacarero, el dueño de la tierra y el estado, y es lógico que así suceda.

-En teoría, su planteo es real, pero si vamos a la práctica, el problema es que no se sabe cuál es el destino real del dinero de las retenciones, ya que todo lo que recauda el Estado va a un fondo común y luego el Poder Ejecutivo dispone de él de una forma totalmente arbitraria.

-Eso tiene que ver con una historia de desencuentros y desconfianzas mutuas entre el sector público y el agro que debe ser resuelto por un trabajo de ambas partes. Yo puedo coincidir en que las retenciones no son coparticipables y está mal, francamente me parece que una de las formas de mejorar las perspectivas sería que al menos una parte importante de las retenciones sea coparticipable.

-Sin embargo, hay otra cuestión que va más allá de la coparticipación porque, como le dije al principio, este conflicto tiene varias aristas, y saca a la luz otros problemas. Ahora también hay pueblos que se quejan por que aportan, por dar un ejemplo, más de 40 millones de pesos por año y reciben 20 en concepto de coparticipación.

-Creo que un pueblo o una región que dice que pone más de lo que recibe hace mal las cuentas, porque hay que tener en cuenta que lo primero que tiene es la tierra.
Si usted o yo quisiéramos producir soja, no creo que lo podamos hacer, porque no tenemos acceso a la tierra, en cambio si quisiéramos producir caramelos conseguimos un crédito, compramos una máquina y al otro día estaríamos produciendo, de manera tal que la posesión de la tierra es un bien preciado en sí mismo, y después hay que hacer las cuentas con cuidado de cuanto pone y cuanto retira cada región.

-Usted dice que la posesión de la tierra es como una especie de privilegio, pero el campo no produce solo, para que el campo produzca hay que trabajarlo e invertir.

-Mire… si usted toma como ejemplo un predio en cualquier lugar de la pampa húmeda, tiene renta durante todo el año sin visitar un solo día el campo, y esa renta puede llegar a 400 ó 500 dólares por hectárea.

-Está bien, pero eso también pasa con las propiedades, hay muchísima gente que vive de la renta de propiedades, de hecho, en la última declaración jurada que presentaron la Presidenta y Néstor Kirchner, aparece un notorio incremento de su patrimonio y ellos argumentan, que entre paréntesis, todavía no lo demostraron, que ese incremento es fruto de renta de propiedades, o sea que el argumento de la renta es relativo.

-No, no es relativo, por que estamos hablando de cuestiones culturales, y por ser un tema cultural aparecen prejuicios, entonces déjeme decirle al menos mi verdad. Yo tengo más de 60 años, yo toda la vida entendí que cuando alguien quiere ser rentista invierte en departamentos, paga sus impuestos, y con eso vive. Pero el dueño del campo no es históricamente rentista, y en este momento se da una situación paradojal, que indica que tan buena es la situación hoy para el agro. El dueño del campo tiene una valorización de su propiedad y además obtiene una renta alquilando el campo sin si quiera visitarlo superior a la de un departamento, y eso, históricamente no tiene nada que ver con la historia argentina; nunca un dueño de un campo obtuvo una renta superior al 1 ó 2% anual del valor del campo, y hoy obtiene una renta del 7, 8 y hasta 10% anual sobre el valor de su propiedad.

-Insisto, ingeniero, únicamente en el caso de la soja… aunque volviendo al tema del pequeño o mediano productor, quisiera cotejar con usted algunos números. Si tomamos como ejemplo un campo de 100 hectáreas, rinde aproximadamente 30 quintales de soja la hectárea, que es el equivalente a diez camiones, entonces de aquí comenzaos a deducir.
El 10% se lo lleva el cosechador, que es el equivalente a 1 camión, el flete, en promedio, depende la distancia entre el campo y el puerto, se lleva otro 10%, que equivale a otro camión, si tenemos en cuenta una retención del 44% se van otros cuatro camiones y medio. Luego debemos descontar los insumos, como semillas, herbicida, fertilizantes, fumigación, que equivale al 2, 5% de la cosecha, y llegamos a la suma total de 9 camiones, quedándole al productor un solo camión, de donde luego se deben sacar los impuestos como ganancias, impuesto al cheque, a la riqueza, inmobiliario rural, gastos de contador, etc. En neto, al productor le queda el equivalente la carga de medio camión de soja, o sea 15 toneladas, que a un precio de 500 dólares la tonelada, arroja una ganancia de aproximadamente 7.500 dólares en un proceso que dura seis meses.

-Yo le puedo mostrar otros números, que no coinciden con esos, esos costos tienen una lógica relativa…

-Sin embargo yo los consulté con contadores y productores, y todos me dijeron lo mismo… como también averigüé que los insumos sufrieron un aumento en dólares realmente muy significativo.

-Mire, yo le puedo mostrar un cálculo que no lo hicimos nosotros, lo hizo la revista “Nuestro Agro”, de la ciudad de Rafaela que no es muy conocida en Buenos aires y es pro campo 100% y en todos sus editoriales se manifiesta contra la política gubernamental, que calcula la rentabilidad de la cosecha de maíz de este año.
Usted encontrará dos cálculos, uno con los valores de noviembre de 2007 y otro con los valores de la cosecha de 2008, donde demuestra que la rentabilidad que obtiene la gente que hoy está cosechado maíz es un 25% superior a la que esperaba recibir en noviembre. Por eso creo que es difícil trabajar cuando uno postula cosas que después no se pueden demostrar. Yo entiendo que hay numerosas realidades distintas en el campo, donde algunos ganan mucho, otros no tanto y están también los que pierden, pero de ahí a que cualquiera que siembra pierda por culpa de las retenciones es algo totalmente falso.

-Nadie está diciendo que pierde, lo que se está discutiendo es que en base a los números que yo le doy, a una persona que trabaja el campo, y no la que arrienda, en seis meses le queda una ganancia neta de solo 25.000 pesos.

-Pero no es tan así, esos números no son reales…

-Ingeniero, yo los corroboré, es mi obligación como periodista, le repito que consulté con más de un contador y varios productores.

-Mire… hay datos que no son así, los insumos no son del 25%, sino el 15, y el flete es el 8% no el 10…

-Sí, pero los insumos también aumentaron y hoy tal vez superen el 25%, como también aumentó la mano de obra del fumigador, por citarle un ejemplo…

-Sin embargo yo tengo números que indican que la rentabilidad neta es de 700 pesos por hectárea, la prueba está que los fondos de inversión pagan hasta 1.500 pesos por hectárea.

-Son casos distintos, por que si el que alquila es un fondo de inversión, consigue mejores costos, pero acá estamos hablando de los pequeños y medianos productores, precisamente ese es el problema; incluso se está haciendo ver que un productor que gana 10.000 pesos por mes con un campo de 100 hectáreas es un inmoral, y no ocurre lo mismo con alguien que tenga una PyME.

-En lo personal, yo no pienso eso de ninguna manera, y le digo más, yo soy hombre de campo y he trabajado en el campo muchos años de mi vida. El problema acá es que subió considerablemente la siembra de soja; la superficie sembrada en los últimos diez años creció un 142%, mientras que la superficie sembrada de trigo bajó el 24% y la de maíz bajó el 14%. Lo que quiero que quede claro es que si el precio de la soja sigue aumentando la situación se va a agudizar.

-Otro tema que se cuestiona es que se haya aumentado el porcentaje de las retenciones el 11 de marzo, cuando faltaban apenas 10 días comenzar la cosecha.

-Está claro que haber modificado las retenciones a diez días de la cosecha es un error, las retenciones se deberían haber modificado para la próxima siembra.

-¿Cual sería, según su opinión, una solución global en lo que se refiere a retenciones en general y cómo se podría solucionar la situación actual?

-En principio, lo que hay que hacer es acotar o controlar el capital financiero; hay que conseguir que los chacareros puedan sembrar la cantidad de hectáreas que quieran, tomando incluso campos en arrendamiento de personas que hayan comprado campos como refugio de valor.
En todo pueblo hay una porción de tierra que pertenece a profesionales, industriales o comerciantes de ese pueblo pero que son propietarios pasivos; esa tierra no puede ser trabajada con arrendamientos en dólares fijos y pagados por anticipado porque distorsiona absolutamente cualquier costo. Creo que el tema de las retenciones es un tema a analizar y a discutir como tantas cosas, y como ya le dije creo que una parte importante de las retenciones debería ser coparticipables, incluso con una modalidad distinta de la coparticipación tradicional.
Ahora, no podemos mirar solo el componente que toma el Estado como impuesto, tenemos que ver también el componente que toma la renta pasiva, que está distorsionada por la presencia de capitales extranjeros.
En definitiva, hay que encontrar la manera de que los que tengan que ver con el negocio agropecuario sean los que producen, y no los que invierten a distancia. Si quieren invertir, que inviertan, pero que compitan no en términos tan favorables para el capital financiero como ha
venido sucediendo.
Publiado por: www.periodicotribuna.com.ar abril 2008