LA ESTAFA BANCARIA DE LA PESIFICACIÓN

BANCO RÍO: UN CASO TESTIGO

Con la crisis financiera de fines de 2001 se generaron, entre otras cosas, variados abusos por parte de las entidades bancarias para con los ahorristas con el consentimiento del Estado Nacional. Si bien este conflicto se generó durante el gobierno de Fernando De La rúa, con la creación del “corralito”, se terminó de consolidar con Eduardo Duhalde y su ministro de Economía Remes Lenicov con el “corralón” y la consabida “devaluación”. La coronación y certificación de esta estafa, fueron las palabras del entonces Presidente Duhalde con una de sus más célebres frases: “El que depositó dólares, recibirá dólares”. A continuación, detallaremos una de las tantas historias que sufrieron miles de argentinos, víctimas de abusos, maltratos e injusticias, con el aval del Estado.

Una historia muy particular
Esta historia se inicia en el mes de febrero del 2001 por el Sr. Miguel Shtamoff y desenmascara la confusa operatoria del Banco Río (hoy Santander Río) y tal vez de otros más, con respecto al proceso de "pesificación", en especial a los que poseen una cuenta denominada "única". Las cuentas únicas permitían manejarse como en una cuenta corriente pero sin chequera. Esta cuenta era en pesos y en dólares y se asociaba a una caja de ahorro en dólares y pesos, con posibilidades de movimiento en descubierto de hasta $1000. Tal es así que los resúmenes de cuenta llevan el título de "cuenta corriente". El 28 de diciembre de 2001 venció el plazo fijo en dólares de la cuenta en cuestión en el Banco Río y su propietario decidió depositarlo en su cuenta única en dólares para poder operar normalmente como una cuenta corriente. Imaginen lo que pasó. El Banco Central (BCRA) informó que se podía "pesificar" hasta $10.000 en las cuentas corrientes y $5.000 en las cajas de ahorro. El Banco Río permitió solo pesificar en este tipo de cuentas, hasta U$S 5.000 dado que consideraba que la cuenta única era una cuenta de ahorro y no una cuenta corriente. Pero desde un punto de vista muy particular. Si el saldo en pesos era acreedor era una Cuenta de Ahorro que se convertía en Cta. Cte. cuando el saldo en pesos era deudor. Bajo esta óptica Banco Río permitió pesificar hasta una cifra no superior de 5.000 dólares a cada cliente de estas cuentas denominadas únicas. Como el titular de dicha cuenta no se conformó con la explicación, concurrió al BCRA el 26 de febrero del 2002 con una carta denunciando esta circunstancia, quienes la ingresaron con el Nro. de expediente 11400/02. Como pasaron los días y luego los meses sin obtener respuesta, ni acción para activar las disposiciones de sus circulares, obligando al Banco Río a respetar las normas emitidas por el mismo, recurrió al Defensor de la Nación en junio del mismo año para que intimara al BCRA a responder a su reclamo según expediente ya indicado. Como tantos compatriotas, esta persona fue tratada como un ciudadano de segunda, un argentino más, un simple "pobre" luchando contra la ignominia de la prepotencia de los bancos y la indiferencia de los funcionarios del Banco Central. Pero esta historia tiene un buen final... gracias a muchísimas llamadas, notas y otras movidas, el Banco Central finalmente respondió en septiembre del 2003, indicando: "Atento a que el proceder del Banco Río de la Plata SA no se ajusto a lo que a posteriori manifestara en su carta remitida a esta institución el 16-01-02 cuya copia en anexo se acompaña. Se envió al cuestionado intermediario financiero, una nota mediante la cual se le señaló que debía ajustarse a las normativas vigentes en la materia (comunicación ¨A¨3467 Circular OPASI 2-289 del 08-02-02. Reprogramación de depósitos: pudiendo pesificar previamente U$S10.000 en $14.000, toda vez que la cuenta única Infinity de titularidad del reclamante, presentó saldo deudor, tenía asignado un limite de acuerdo y fue informado en el respectivo resumen como cuenta corriente". Posteriormente se inicia una acción legal patrocinada por la Dra. Luisa Boselli en la causa caratulada "Shtamoff, Miguel Elias c/ Banco Río de la Plata S.A.; s/ ordinario", Expte. N° 097.539, del registro de la Secretaría N° 27. El Juez Susana Polotto acaba de condenar en primera instancia al Banco Río a pagar la suma de $ 28.008,79 en conceptos de daño moral y psíquico, daño patrimonial, cobro inadecuado de intereses y lucro cesante. Según el siguiente dictamen de primera instancia: En consecuencia la acción prosperará parcialmente por el monto total de $ 28.008,79, estableciéndose el diez a quo desde el 18.02.2002.

Conclusión
No es ninguna novedad que las entidades bancarias fueron las únicas que salieron beneficiadas con este mamarracho digitado por Eduardo Duhalde, quien se embarcó en una tarea que todos sabíamos como empezaría, devaluando, pero absolutamente nadie sabía como terminaría. Testigo de ello es otra triste frase de Duhalde, cuando dijo: “Que Dios nos ayude”. El motivo de difundir esta nota es para que los miles de damnificados por similar accionar de los bancos, sepan cómo estos aprovecharon una coyuntura para desplegar una acción mezquina e interesada con sus clientes, sin respetar las normativas del BCRA, privando de su dinero en un momento de total crisis e imposibilitando la cancelación de deudas privadas y bancarias, a veces con el mismo banco, cobrando altos intereses a muchísimos ciudadanos, por deudas impagas motivadas por la incorrecta aplicación de las normas.
Publicado por: www.tribunadeperiodistas.com.ar enro 2008