EL FPV Y LOS DERECHOS HUMANOS

¿EN CASA DE HERRERO CUCHILLO DE PALO?

Una de las principales banderas que enarbola el Frente Para la Victoria es haber avanzado y conseguido logros únicos en materia de derechos humanos. De hecho, los DDHH durante el gobierno de Néstor Kirchner pasaron a ser una política de Estado, en realidad la única política de estado. Sin embargo, en estos últimos días, la Dra. María del carmen Verdú, titular de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) hizo fuertes críticas al Gobierno de Néstor Kirchner respecto a este tema. Más allá de que la política adoptada por el FPV haya sido arto contradictoria deberíamos analizar, en primer lugar, qué son y quiénes se benefician o deberían beneficiarse con los derechos humanos, ya que en nuestro país —como tantas otras cosas— se han desvirtuado. Si escuchamos hablar a las víctimas de cualquier acto delictivo a través de los informativos, en todos los casos podemos escuchar personas quejándose por sus "derechos humanos", sin embargo, la mayoría de las organizaciones dedicadas a la defensa de los DDHH permanentemente se preocupan en tratar de proteger a los delincuentes, ya sea desde el trato que se les da desde el mismo momento en que se los apresa, como las condiciones y trato durante su reclusión. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, ha sostenido que el objetivo y fin de los tratados sobre Derechos Humanos son la protección de los derechos fundamentales de los seres humanos independientemente de nacionalidad, tanto frente a su propio Estado como frente a cualquier otro Estado contratante. Dado la diferencia de los tratados comunes y aquellos sobre derechos humanos, corresponde señalar que estos últimos tienen como distinción la presunción de operatividad de las normas contenidas den los mismos. La operatividad consiste en que pueden ser invocados, ejercidos y amparados sin complemento de disposición legislativa alguna. Ello se funda en el deber de respetar los derechos del hombre, axioma central del derecho internacional de los derechos humanos. Sin embargo, es importante advertir que la mencionada presunción cede cuando la norma bajo examen prevista u carácter nítidamente programático; a título de ejemplo, tienen los derechos económicos, sociales y culturales, a cuyo desarrollo progresivo se comprometen los Estados, entre otras circunstancias, “en la medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados” (art. 26 de la Convención). Es conveniente aclarar que existen, en referencia a los DD HH, normas operativas, que son todas aquellas que son aplicables inmediatamente a su sanción. El ejemplo típico es la libertad de expresión; y las normas programáticas, que son aquellas que implican una acción por parte del Estado, mediante una normativa especial que posibilite la corrección de ese derecho. Algunos ejemplos de ello son: Derecho a una vivienda digna, acceso a la educación gratuita, al sistema de salud o un trabajo remunerado de manera tal de poder vivir dignamente. Pero, como ya hemos dicho, en nuestro país el tema de los DDHH se ha tergiversado y constituido más en un estandarte político que social, que es lo que realmente es, o debería ser. Tal es así, que desde organizaciones defensoras de los DDHH que mantienen independencia con el matrimonio presidencial, insisten en remarcar que durante la administración Kirchner hubo más violaciones a los DDHH que en gobiernos anteriores. Así lo afirmó la Abogada María del Carmen Verdú, de la CORREPI, quien habló de la “persistencia de la tortura, el gatillo fácil y de la represión desmedida contra la protesta social”. No sólo destacan que continuaron durante los cuatro años de mandato del santacruceño, sino que denuncian que los casos de abusos por parte de las fuerzas de seguridad no hicieron más que incrementarse. “Los números son alarmantes y están sistematizados en el Archivo de Casos de Personas Asesinadas por las Fuerzas de Seguridad del Estado” agregó la abogada María del Carmen Verdú, quien además consideró que “las torturas, el gatillo fácil, las desapariciones, la muerte en cárceles y comisarías son una política de Estado”. La letrada pronosticó, también, que durante el mandato de la presidenta Cristina Fernández la situación empeorará. Esta estrategia de la Dra. Verdú, quien no se encarga de defender los DDHH sino que su misión es defender a delincuentes, no es ni más ni menos que invertir la carga de la prueba, ya que parece olvidar que, en primer lugar, no se trata de represión, sino de combatir el crimen, y además, el crecimiento de estos índices no es más que producto directo del aumento de la inseguridad, hoy principal preocupación de los argentinos, y por lo cual el FPV no hizo absolutamente nada en cuatro años y medio de gobierno, ya que lo índices hablan por sí solos. Por eso, es bueno aclarar y recordar qué son los derechos humanos, y que no fueron creados para defender a los delincuentes, sino para brindarle al ciudadano común las garantías de tener acceso a las necesidades básicas, dentro de las cuales entran, por supuesto, tanto la seguridad física como jurídica. Para finalizar, es realmente tragicómico que a este gobierno, al del matrimonio Kirchner, también se lo critique en materia de DD HH, y más tragicómico aún es, quién los critica.
Publicado por: www.periodicotribuna.com.ar diciembre 2007