LA OBSESION ANTIAMERICANA

Muchas personas, incluso “comunicadores sociales”, especialmente en Latinoamérica, creen y difunden que los Estados Unidos de América es el causante de todos los males que aquejan a la humanidad, y esto no es fruto de la casualidad. Siempre, las ideologías totalitarias han colocado a los Estados Unidos en la cima de todas las críticas, y todo porque para ellos los EE.UU. es el país que simboliza el sistema democrático. Los antiamericanos tienen razones, profundas razones, para criticar, hagan lo que hagan, a los Estados Unidos.Es indudable que para los detractores todo sirve para cuestionar el modelo americano, que por mal que les pese, también es el nuestro. Es decir, un modelo económico capaz de dar respuestas satisfactorias a las necesidades de la inmensa mayoría de la ciudadanía, y al mismo tiempo un modelo político que permite el desarrollo integral de las personas, y que no es otro que el sistema democrático. Todo ello con las imperfecciones, limitaciones y carencias que nadie puede obviar. Pese a ello, en Europa y Latinoamérica, hay quiénes se empeñan en afirmar, bajo el argumento que somos diferentes, que el sistema europeo o latinoamericano es opuesto al estadounidense y que además debemos apostar por difundir una propuesta alternativa. También California, Alaska, la Florida y Dakota del Norte son diferentes y sin embargo comparten un mismo sistema sociopolítico, pero es que esas mismas diferencias existen en Europa, o ¿Son lo mismo Andalucía, Inglaterra, Holanda y Baviera?Esto mismo lo pdríamos trasladar a América Latina ¿Son lo mismo Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay?Esto revela que las razones por las que se argumentan los antiamericanos están más cerca de la patología siquiátrica que de la crítica racional.Dentro de ese antiamericanismo debemos analizar los aspectos más importantes del mismo. Por una parte estaría la política internacional, como por ejemplo, el unilateralismo, que pone en peligro la estabilidad del mundo.Pero este Unilateralismo existe debido a la pasividad e incapacidad de Europa para poner sobre la mesa sus iniciativas, con sus correspondientes medios materiales y humanos. Si Europa no tiene capacidad para actuar, porque ha renunciado al mismo, estamos arrojando a EE.UU. a los brazos del unilateralismo, y eso no es bueno. Gran parte de esta responsabilidad se debe a la inutilidad de la política exterior europea, frente a las luces y sombras de la política norteamericana. Cuando EE.UU. no quería intervenir en Bosnia-Herzegovina se le acusaba de no querer asumir su papel de superpotencia mundial, y cuando intervienen, como cuando la URSS invadió Afganistán, y sus habitantes pidierom ayuda a los EE UU, o como cuando Irán también acudió a pedir ayuda en su enfrentamiento con Irak, se le hecha en cara su ansia intervencionista para mantener su hegemonía mundial. La consigna es clara, hagan lo que hagan, los EE.UU. siempre son culpables.De hecho, si nos remitimos a la historia, deberíamos comenzar por decir que la independenccia de los EE.UU. Fue la inspiración no solo de la liberación de toda Latinoamérica, sino que además, su constitución fue ejemplo y luego tomada por todos estos países.Por otro lado, quienes somos amantes de la libertad y los sistemas republicanos, deberíamos agradecer a EE.UU, por ejemplo, el haber intervenido en la ll guerra mundial y haber salvado al mundo del Nazismo, luego, de protegernos del Comunismo y hoy, defendernos del terrorismo Islamico.Otro hecho para destacar es que curiosamente, los detractores de EE.UU. no señalan la actitud de este país al finalizar la II guerra Mundial, que no solo se quedó con un metro cuadrado de tierra de los vencidos, sino que además, ayudó a los países devastados por la guerra, incluso a quienes fueron sus enemigos, con el plan MARSHAL, mediante el cual pudieron desarrollarse.Actitud muy distinta asumió la URSS, quedandosé con gran cantidad de territorio, incluida media Alemania, y sometiéndolos política y económicamente a su sistema dictatorial y totalitarista.Otro de los temas en los que se nutren los antiamericanos es la economía. Dicen “Los USA es el ejemplo de las desigualdades sociales, consecuencia de la aplicación de la ley del más fuerte. EE.UU. es una sociedad injusta, insolidaria y cruel, el país que practica, sin ninguna compasión, el darwinismo social en estado puro”. Esta es la consigna que mantienen los antiamericanos.Estos, lejos de analizar si el sistema social americano funciona bien o mal, si es conveniente su reforma o hay que mantenerlo en sus propios términos, niegan su propia existencia, y eso es negar la realidad. Para los voceros de la consigna, en los Estados Unidos no hay asistencia social para los más desfavorecidos, ni asistencia sanitaria pública, ni sistema de pensiones. Y eso supone ocultar deliberadamente programas públicos como la medic aid, la medicare o el social security. Pero si no mintieran, ¿Cómo iban a mantener la consigna de que nos encontramos ante la sociedad más injusta, más insolidaria y más cruel que jamás haya existido en la faz de la Tierra.Por supuesto tampoco se escapa de la quema antiamericana la cultura. Europa y Latinoamérica se tienen que proteger de la ordinaria y consumista cultura norteamericana, para mantener viva la refinada y elitista cultura europea o la autóctona cultura latinoamericana. Los antiamericanos están empeñados en crear una cultura alternativa y opuesta a la norteamericana, cuando en realidad estamos hablando de la misma tradición cultural. Pero lo lamentable no es que traten de inventar una cultura alternativa frente a la estadounidense, sino que reivindiquen políticas aislacionistas y proteccionistas.La sociedad norteamericana está sujeta a la crítica como cualquier otra, es tan imperfecta como otras, y tal vez, en esa imperfección que funciona radique la obsesión antiamericana.
Publicado en www.atlas.org.ar septiembre 2007