BALANCE DE LOS CUATRO AÑOS "K"

Existen dos formas de realizar un balance de lo hecho por la Administración Kirchner en estos cuatro años de gobierno. La primera es ideológica o teórica, donde se puede opinar a favor o en contra, si esta bien o esta mal. La segunda es la basada en la práctica.. Ésta, seguramente, será más objetiva, ya que sencillamente se extrae de la realidad.
Todos los gobiernos, cuando asumen, se deben abocar a tres frentes; el económico, el político y el social, y es necesario avanzar sobre ellos de una manera equilibrada y equitativa; ya que si se hace énfasis solo en alguna de éstas tres facetas, al mediano o largo plazo se producirá un desequilibrio que traerá como consecuencia cierta desestabilidad sobre la o las que no se haya avanzado.
En el plano que mejor le fue al gobierno es, sin ninguna duda, el económico. Es innegable la recuperación del país; a tal punto que las reservas del Banco Central crecieron formidablemente, logrando algo impensado algunos años atrás, como el pago al FMI.
Aquí es donde apoyándonos en la realidad, el análisis arroja un balance positivo; pero si seguimos basándonos en esta realidad, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cual es la verdadera razón de este crecimiento? La respuesta no es difícil; el principal motivo es la diferencia cambiaria. Esta diferencia de mas de tres pesos por cada dólar permitió, en primera instancia, que las importaciones a las que estábamos acostumbrados (principal motivo de desocupación y posterior recesión en la década de los 90) disminuyera considerablemente y por otro lado empiecen a verse los beneficios de exportar, especialmente en los rubros textil, calzado, plásticos, electrodomésticos y fundamentalmente el automotriz, entre otros. Así la balanza comercial comenzó a inclinarse en nuestro favor, generando empleo, ingresos del exterior y por consiguiente una sensible reactivación. En segundo lugar (no es ningún secreto) se produjo la “explosión” del campo, siempre favorecidos por el cambio respecto a la moneda estadounidense; y es aquí donde más “cosechó” el estado, gracias a una suculenta alícuota en las retenciones y a una situación internacional que nos favorece. Pero el campo no genera mucha mano de obra ni tampoco requiere de grandes inversiones en infraestructuras, y aquí nos encontramos con el primer desfasaje. La desocupación no descendió proporcionalmente al crecimiento económico, y la falta de inversiones hacen que al haber un mayor poder adquisitivo crezca, en cierta medida la inflación, ya que la demanda empieza a ser mayor que la oferta.
¿Pero producto de que fue este dólar a tres pesos? Todos sabemos que el ideólogo de este proceso no fue Kirchner, sino su mentor, Eduardo Duhalde, y ni si quiera lo hizo el Ministro de Economía “heredado” por esta administración, sino Remes Lenicoff.
En el plano político, también encontramos algunos aspectos positivos si tenemos en cuenta que la “imagen” del Presidente sigue siendo positiva, tal es así que todos los analistas coinciden en que si se presentara en las próximas elecciones presidenciales, sería electo nuevamente. Es también indiscutible que el Presidente supo despegarse de esa primera imagen de “Chirolita” de Duhalde e ir construyendo no solo su propia imagen como hombre fuerte, sino que además supo construir cierto poder y manejar a su antojo todo lo que se propuso. Pero aquí nos encontramos en una disyuntiva, que es determinar si es bueno para el País que una sola persona tenga tanto poder.
El ejemplo mas claro es el haber aumentado el numero de integrantes del Consejo de la Magistratura, y obligar al Congreso Nacional a votar a favor de la Ley que autoriza al Poder Ejecutivo manejar a su criterio los DNU y sancionar los “súper poderes”, donde quedó evidenciada la “Obediencia debida” de Diputados y Senadores Justicialistas.
Pero este no es el único caso que podríamos citar en lo que a demostración de poder se refiere; nos podríamos remontar a los primeros meses de gobierno y recordar el entredicho con el Vicepresidente Scioli o, como hasta ahora, donde se pudo apreciar de que manera se manejan ciertos temas como los convenios de precios con supermercadistas o el precio de la carne con los sectores ganaderos, llegando al lamentable manoseo del INDEC.
No debemos olvidarnos tampoco de la relación con la Oposición o el periodismo cuando no comulga su mismo pensamiento; quedando en evidencia que el que no esta de acuerdo con el gobierno es un enemigo.
Todos estos hechos, que no son subjetivos, sino extraídos de la realidad, no hacen más que demostrar que el poder que construyó el Presidente se transforma, a la hora de ser utilizado, en gestos sencillamente autoritarios, por lo que se desprende que lo que es positivo para el gobierno, no lo es para el sistema, como por ejemplo los vergonzosos hechos de manipulación política en las últimas elecciones legislativas, digitando de una forma inmoral el traspaso de Borocotó, el manoseo de Bielsa y la conspiración contra Patti.
Un párrafo aparte, siempre en lo político, merece la muy mala –o inexistente- política exterior. En este aspecto podríamos citar toda una serie de entredichos con piases como Francia y España, por las empresas privatizadas, Chile, por el tema energético, la Comunidad Europea, por la suspensión de las exportaciones de carnes, y el mas insólito o inesperado, con Uruguay, evidenciando una falta total de previsión en Relaciones Exteriores, y lo que es peor, la carencia de ideas para tratar de resolver los problemas, acudiendo, como siempre a la improvisación y la precariedad.
Pero la falta de políticas apropiadas no es patrimonio exclusivo de las cuestiones internacionales, ya que brillan por su ausencia las políticas salariales, laborales, agropecuarias, o de inversiones.
Por ultimo, en el plano social, es donde mas falencias hay, aunque no a simple vista. Tanto la seguridad, como los sistemas de salud pública y de educación siguen teniendo un alto porcentaje de ineficiencia. La ayuda social, además de ser muy escasa, es utilizada por dirigentes para crear clientelismo; los reclamos –no solo laborales- son cada vez mas frecuentes y violentos, donde nadie (Fiscales, Jueces, Policía, Ministros, Secretarios, etc.) toma cartas en el asunto, ya sea por miedo, o por “el costo político”; permitiendo una suerte de anarquía en cada protesta.
Todas estas falencias, hacen que en el último tramo del gobierno K se evidencie el mal estar generalizado de la sociedad; muestra de ello es la situación de Santa Cruz, el conflicto con los ferrocarriles, y como broche de oro, no nos podemos olvidar del escándalo Skanska, o la lamentable situación por la que atraviesa el sistema de aeronavegación.
Como dijimos antes, se debe avanzar en forma equilibrada y equitativa en los tres frentes, el político, el económico y el social, y este parecería ser el principal error del Presidente Kirchner, por esa razón, en teoría el balance arroja un resultado positivo, pero en la práctica, todo lo contrario.